domingo, 21 de abril de 2013

Usureros del siglo XXI


     Usurero se define como "aquella persona que presta dinero a un interés muy alto o aquel que saca un provecho desmedido de cualquier negocio". Ambas acepciones se ajustan a la imagen que tenemos del "usurero" en las novelas de Dickens, incluso se podría decir que estas prácticas, que han existido siempre, son bastantes contemporáneas. Varios países legislaron para tipificar la usura como delito. En España, en 1908, llegó la Ley Azcárate sobre la usura, aún vigente, aunque el código penal en 1995, despenalizó estas prácticas, siendo en la actualidad sancionables con una multa.
 
     Una vez transcurridos cinco años de crisis, todos hemos perdido algo. Todos menos los bancos, nuestros particulares usureros, que aprovechan las circunstancias para sacar el mayor provecho de las miserias ajenas, contando además con la connivencia de un gobierno alejado de la realidad, lo que convierte a ambos, banqueros por un lado y un gobierno cómplice por otro, en los usureros del siglo XXI. Numerosas son las víctimas de ambos, pero hoy quiero recordar a los pequeños comerciantes, atrapados entre la espada de los bancos y la pared infranqueable del gobierno, que no para de hablar de la futura Ley de Emprendedores, pero que a los autónomos de toda la vida, no les hace ni puto caso.
 
     El pequeño comerciante, para competir con las grandes empresas, debe ofertar en sus establecimientos el mayor número de productos y servicios posibles. Para esto, el de los ultramarinos del barrio, los de la papelería o los del restaurante de la esquina, necesitan las llamadas líneas de crédito de los bancos. Con estos créditos, los comerciantes pagan su género mientras este se vende y en épocas como la actual, estas líneas de crédito, son fundamentales para mantener la actividad, dado que el consumo decrece y se tarda más en dar salida a las existencias. Pero claro, en este punto topamos con los usureros, los bancos, la mayoría quebrados y recibiendo cantidades ingentes del dinero de todos que les da el gobierno y sin ninguna voluntad de renovar las líneas de crédito a los pequeños empresarios. El problema se acentúa si en algún momento, estas empresas han contratado con la administración. Flores para los premios anuales de un Ayuntamiento de medio pelo, consumibles de informática para la universidad de turno, etc., tardan meses en ser pagados. Por lo que estos pequeños proveedores, entre unos que no pagan y otros que cancelan los créditos, se ven abocados al cierre y al habitual concurso de acreedores: más paro y menos actividad. A pesar de la gravedad del problema, las medidas que toma el gobierno, aparte de insuficientes, son engañosas. Sus iniciativas de pago a proveedores, en realidad son una forma de seguir dando dinero a los bancos de forma opaca, pues el pago se hace a través de los bancos donde los pequeños comerciantes tienen créditos, luego ellos no ven ni un euro. Además, estas empresas normalmente familiares, son obligadas a hacer una quita a la administración. Cuanto más rebajas, antes cobras, aunque en realidad quien cobra es el banco, el usurero, con la colaboración necesaria de las gaviotas, para cometer un delito de usura difícilmente demostrable. Lo que me hace preguntarme algunas cosas:
 
- Dado que tanto el gobierno como la banca, colaboran en el abuso que supone la usura y que en España el delito se despenalizó, ¿se podría denunciar a nuestro gobierno así como al conjunto de nuestros bancos ante los tribunales europeos por estas prácticas que obligan a cerrar decenas de negocios cada semana? Por el impago de los créditos, el banco puede exigir hasta el 29% de intereses de mora, con lo que el pago a proveedores no cubre casi nada. ¿No sería más justo que se pagara directamente a estas pequeñas empresas y que ellos dispusieran del dinero como quisieran?
 
- Desde 2011 y hasta el final de 2014, la banca habrá recibido ayudas por valor de 92.000 millones de euros. ¿No sería exigible que la mayor parte de ese dinero revirtiera en ciudadanos y pequeños comerciantes en forma de créditos? Cuando Guindos cacarea lo de los códigos de buenas prácticas, ¿a qué se refiere? ¿A que llaman él y el gobierno buenas prácticas? Las gaviotas están viendo como los bancos con una mano cogen el dinero público y con la otra extorsionan a sus clientes y no hacen nada para evitarlo.
 
- Todos vemos a diario como negocios que llevan funcionando décadas cierran sus puertas. La mayoría han bajado sus ingresos por la falta de consumo, a lo que hay que sumar las administraciones morosas y las cancelaciones de sus líneas de crédito. ¿Cuánto paro se genera semanalmente con el cierre de estos pequeños negocios? ¿Cómo se va a fiar nadie de un gobierno que presenta una idílica Ley de Emprendedores y luego no paga a los emprendedores que ya existían? ¿Deberían hacerse cargo las administraciones morosas de las obligaciones que tenían los negocios que han quebrado con sus impagos?
 
     Las gaviotas siguen anteponiendo a los usureros frente a los ciudadanos. En Islandia se acabó con la usura institucionalizada, ¿estamos dispuestos a hacer lo mismo?

2 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo que pone el dedo sobre la llaga de las ayudas públicas a la mafia financiera, en vez de dejar quebrar los bancos arruinados por estos ladrones de cuello blanco,para que arruine a los pequeños empresarios .Añádase la estafa de las preferentes a los pequeños ahorradores y ya debería haber muchos banqueros en la cárcel si la justicia fuera JUSTICIA

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    1. Y la estafa sigue. Hoy mismo, la esPPeculación bursátil con Bankia, es un escándalo. Alguno se está forrando con el beneplácito del gobierno.
      Saludos.

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